El señor Ramón se ajustó las gafas con cinta adhesiva y sonrió.
Sobrevolaron el parque donde los perros ladraban sorprendidos. Pasaron por encima del kiosco de don José, que vendía elotes y les lanzó un puñado de palomitas de maíz para celebrar. Vieron a una señora colgando sábanas que parecían fantasmas flacos, y a un gato naranja que les hizo un gesto con la pata como diciendo “¡bájense, locos!”.
—¡Vamos por las nubes! —gritó Mateo.
—No se necesitan alas —dijo el señor Ramón—. Solo un sillón viejo, mucha imaginación y un poco de azúcar (pero el azúcar es para el té después). my hot ass neighbor 7 -espanol completo- - Poringa-
—¡Señor Ramón, me aburro! Mi mamá dice que no puedo ver más pantalla porque me crecen los ojos cuadrados.
El señor Ramón arrastró su sillón mullido, ese que tenía un resorte saltarín y una mancha con forma de nube. Lo puso en medio de la sala. Luego, con un plumón mágico (que en realidad era un marcador permanente de la farmacia), dibujó botones en los apoyabrazos: 🚀 Despegue, 🌪️ Turbo y 🍕 Modo Pizza (por si tenían hambre en el aire).
—En el sótano —mintió el señor Ramón con una sonrisa cómplice—. Jugando ajedrez con las arañas. El señor Ramón se ajustó las gafas con
—No es caída, es aterrizaje creativo —respondió el señor Ramón, tranquilo—. Aprieta el botón naranja.
El señor Ramón vivía justo al lado. Siempre usaba pantuflas de osito, tomaba café en una taza que decía “El rey de la siesta” y tenía un bigote que parecía un gato dormido. Mateo lo adoraba porque el señor Ramón siempre inventaba juegos raros.
¿Quieres que le agregue un dibujo o una actividad para que el vecino de 7 años pueda colorear o inventar su propia aventura? Vieron a una señora colgando sábanas que parecían
—Entonces, pequeño vecino, hoy haremos algo mejor: vamos a volar.
De repente, el sillón comenzó a perder altura.
—¿Volar? —preguntó Mateo, confundido—. Pero si no tengo alas.