Porque No Puedo Instalar Aplicaciones En Mi Tablet Del Gobierno Here

El chico abrió los ojos como platos.

El sol entraba a rachas por la ventana del pequeño taller de electrónica. Don Joaquín, un hombre de manos temblorosas pero mirada afilada, observaba la tableta del gobierno que un vecino le había traído. “No me deja instalar nada”, dijo el chico, “solo las apps que ya vienen”. El chico abrió los ojos como platos

—Sé que existe. Pero no te voy a decir cómo. Porque la libertad también es entender para qué son las cosas. Esa tableta es para aprender. Si la llenas de juegos, no te servirá para lo único que realmente puede cambiarte la vida. Si quieres instalar otras cosas, consigue tu propia tableta. Esa... es prestada. “No me deja instalar nada”, dijo el chico,

Don Joaquín asintió. No era la primera vez que veía una de esas. La tableta, blanca y robusta, tenía un propósito claro: ser una herramienta educativa, no una de entretenimiento. Pero el chico insistía, quería ponerle juegos, redes sociales, un navegador que no estuviera vigilado. Porque la libertad también es entender para qué

—No puedes —dijo don Joaquín, encendiendo la tableta—. Porque no es tuya. Es del gobierno.