Con el eco de lo que callé, Quien siempre quiso decirte más.
Así que aquí estoy, Moni, escribiendo lo que mi boca no supo decir. No espero una respuesta. Solo quería que el universo supiera —y tú también— que en algún rincón de este mundo, alguien te quiso con palabras que nunca llegaron a salir.
Moni, hay un archivo secreto en mi memoria que solo lleva tu nombre. No son fotos ni fechas. Son frases a medio construir, párrafos que escribí en mi mente durante viajes en autobús, en la ducha, en ese minuto antes de dormir cuando la sinceridad por fin se siente segura. Todo lo que quise decir- pero nunca dije - Moni...
Pero nunca dije nada de eso.
Y quizá eso también es una forma de amor. El que vive en lo que nunca se dijo, pero siempre se sintió. Con el eco de lo que callé, Quien
Para Moni
Quise decirte que la forma en que ríes no es ruido, es un idioma que quise aprender de memoria. Quise decirte que no siempre entendí tus silencios, pero que los respetaba como quien cuida un jardín que no es suyo. Quise decirte que a veces me quedaba callada no porque no tuviera nada que decir, sino porque lo que sentía era tan enorme que no encontraba un vaso lo bastante grande para medirlo. Solo quería que el universo supiera —y tú
Y tampoco dije lo que me duele ahora: que a veces el amor no se va por falta de fuerza, sino por exceso de miedo. Miedo a romper lo que funciona. Miedo a que al decir “te quiero” de golpe y en voz alta, se rompa el hechizo de lo que nunca nos atrevimos a nombrar.
Nunca dije que tus ojos me enseñaron que la gravedad no solo mueve planetas, también puede moverle el piso a una persona. Nunca dije que aprendí a quererte en los pequeños desastres: en un café que se enfría mientras hablamos de todo y de nada, en una canción que sonó justo cuando más te necesitaba, en un mensaje que borré tres veces antes de enviar.